Última oportunidad

(Artículo publicado por el diario El Mercurio, el día 28 de julio, en la sección Cartas al Director)

Última Oportunidad

Señor Director:

‘El hombre interior ha muerto’, dice Gastón Soublette. ‘La persona moderna ya no reconoce la realidad’, afirma el filósofo polaco Zygmunt Bauman. Pero yo no pierdo la esperanza. Soy testigo de Cristo. Sé lo que es capaz de hacer en una persona, cómo Él transforma el corazón en compasión y generosidad hacia el otro. El Samaritano nos enseña a detenernos, sanar, subir a nuestra propia cabalgadura y pagar por los cuidados. Por eso, en este mes, cada día y siempre, debemos perder el miedo, soltar las amarras y darnos. El tiempo, la oración y los bienes conforman la compasión que todos necesitamos.

Es el camino para alcanzar sentido de vivir, alegría de darse y paz porque el otro sana y vive. Como nos recuerda el Padre Hurtado, ‘el pobre es Cristo’. No podemos ser felices sin ellos, como tampoco morir sin ellos. La última oportunidad, la muerte… Expresar la voluntad en el testamento es un legado que nos permite vivir y morir en compasión. En el Juicio Final ellos, los pobres, hablarán bien de quien tuvo compasión, será su forma de pagar, de decir gracias. ¡Démosle vida a nuestro hombre interior! Si compadecer en vida es felicidad, en la muerte es salvación.

Pbro. Andrés Ariztía de Castro, Capellán de Fundación Las Rosas

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