«El voluntario es un amigo de Cristo y en Él encuentra su fortaleza»

El Padre Andrés Ariztía definió con estas palabras al voluntario durante la homilía en la Eucaristía de la Fiesta del voluntario: como «amigo de Cristo».

Con ocasión de la Fiesta del voluntario, celebrada el sábado 26 de mayo, se realizó una Eucaristía presidida por nuestro Capellán, Padre Andrés Ariztía. «Estamos entrando en el misterio de una vocación muy hermosa que el Señor les ha regalado: ser voluntarios», les dijo a los presentes al comenzar, y afirmó que «el voluntario es un amigo de Cristo y en Él encuentra su fortaleza».

Durante la homilía, se refirió al rol del voluntario y de las personas que trabajamos al servicio de quienes más lo necesitan: «Podrán criticarnos muchas cosas, y con razón muchas veces, muchas cosas, pero nunca podrán criticarnos el amor al pobre, al anciano desamparado en nuestra Patria. Esta es la Iglesia que no sale en los diarios».

 

«El voluntario tiene su raíz en el misterio de la persona de Jesús; es el primer voluntario en este mundo: ‘He aquí, Padre, que vengo a hacer tu voluntad’, y Jesús hace las obras que el Padre le ha encomendado».

Pbro. Andrés Ariztía, durante la homilía.

El Capellán de Fundación Las Rosas también se refirió a la soledad en la que viven los adultos mayores y a su situación de vulnerabilidad, y es en este punto en que apela a lo fundamental que resulta el rol de cada voluntario: «Nosotros realmente tenemos una tarea inmensa, necesaria, de humanidad en nuestra Patria, en este voluntariado y en la tarea que realizamos».

«El voluntario tiene su raíz en el misterio de la persona de Jesús; es el primer voluntario en este mundo: ‘He aquí, Padre, que vengo a hacer tu voluntad’, y Jesús hace las obras que el Padre le ha encomendado».
Palabras del Padre Andrés Ariztía durante la homilía.
«Cada vez que salía de los operativos, salía pagado ¿Cómo? Cuando veía contentos por haber recibido una visita, porque se dan cuenta de que hay gente que se preocupa por ellos».
Alberto Guajardo, sacristán
«Hoy nuestros residentes solo nos piden compañía, escucharlos. Dios nos pide compañía. Regalar un día como voluntario en hogares, es el mejor presente que podemos tener los colaboradores de la Fundación».
Alexa Olave, auditora Salud.
«El amor al anciano pobre y desamparado es algo con lo que no se nace. Se va desarrollando en la medida que uno se introduce en la realidad angustiosa de mucha gente desvalida que quiere seguir viviendo a como dé lugar. El amor a ellos es la mejor vitamina que le podemos dar en la más dura etapa de sus vidas, como un mínimo reconocimiento de lo que su generación nos dejó».
Jaime Bascuñán, padrino del hogar San José de Melipilla

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