“Ayudando a los demás, fui una mujer totalmente feliz” | Yolanda Popelaire – Dama de Blanco

A los 60 años ingresó como voluntaria en las Damas de Blanco de Fundación Las Rosas, grupo de servicio a los adultos mayores más necesitados que este año cumple tres décadas de entrega.

“Al dejar mi trabajo en una compañía de seguros y luego fallecer mi marido, me quedé sola y sentí la necesidad de hacer algo por los demás. Yo conocí mucho al Padre Hurtado -hoy San Alberto Hurtado- así que siempre tuve la inquietud de hacer algo en que pudiera ayudar a otros”.

La señora Yolanda se inició como voluntaria en el comedor abierto de calle Comandante Canales, a un costado de la Casa Central de la Fundación. Ese comedor se cerró en el año 2007 y ahí ingresó de lleno a colaborar en el Hogar Nuestra Señora de La Merced, en calle Colón. Hoy, tras 30 años de servicio por los adultos mayores, está retirada del servicio, aunque mantiene su espíritu como “Dama de Blanco” de Fundación Las Rosas.

“En este grupo fui una mujer feliz, totalmente feliz. Encantada de poder trabajar y hacer lo que hacía. Y como el tata Dios es mi amigo, me llevó para allá. Vi cosas muy lindas del Padre Correa, que se hincaba para secar los pies y poner calcetines nuevecitos, limpiecitos en los pies de los que venían todos mojados tras una lluvia. Eso me impresionaba mucho. Yo decía: “Eso es Cristo”. Con lo fuerte que era, y lo duro que era a veces, tenía un corazón muy grande”.

“La Fundación Las Rosas la tengo en el alma, en el corazón. Entonces, me encantaría que hubiera más voluntarias. Hay tanto cariño, es tan linda la labor, se pasa tan bien y hay tanto que dar, que encuentro que es una maravilla”.

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