Alimentación en personas mayores

Solange Pinilla, Supervisora de Nutrición y Alimentación de Fundación Las Rosas

¿Cuál es la importancia de la hidratación en las personas mayores?

La hidratación es vital para las personas mayores, ya que al tener disminuida la capacidad de sentir sed, les cuesta percibir que están deshidratados. Además, sus riñones tienden a ser menos capaces de concentrar la orina, ahorrando menos agua y provocando un desbalance hídrico. A esto se suma que muchas veces las personas mayores con incontinencia urinaria restringen su ingesta de líquidos por miedo a no poder controlar sus ganas de orinar, por lo que es fundamental educar sobre la importancia de mantener una adecuada hidratación.

¿Es bueno entregar frutas y verduras a las personas mayores?

Sí, ya que por su alto contenido de fibra dietética, estos alimentos contribuyen a acelerar el tránsito intestinal, reforzando la flora intestinal. El consumo de frutas y verduras, debe contemplar mínimo 5 porciones al día (3 frutas y 2 porciones de verduras); esto les aportará las vitaminas y minerales necesarios para el adecuado funcionamiento de su organismo.

¿Qué podemos hacer si sospechamos que una persona mayor tiene síntomas de estreñimiento?

Si sospechamos que una persona mayor que está a nuestro cargo puede presentar estreñimiento, debemos incorporar una mayor cantidad de frutas, verduras y cereales integrales en su alimentación (por su alta cantidad de fibra), además de entregar abundante agua; ambos componentes (fibra y agua) ayudarán a mejorar la calidad de las heces y facilitará la evacuación de éstas.
Otra opción es ofrecer preparaciones de consistencia de papilla o colaciones que incorporen fibra (avena, semillas como linaza o chía), cuantificando la ingesta de líquidos y de alimentos ricos en fibra.

Si tenemos a una persona de edad mayor que no puede comer por sí solo a nuestro cargo, ¿hay algún consejo para alimentarlo de forma correcta?

Al alimentar es importante siempre tomarse el pelo, lavarse las manos, sentarlo adecuadamente e informarle que lo vamos a alimentar. Ponerle una servilleta de tela a modo de pechera también es muy útil.
Debemos preparar pequeñas porciones, nunca soplar la comida para enfriarla, observar que traguen correctamente el alimento, respetar la velocidad de alimentación y el tiempo que requiera el proceso. Una vez que termine de comer, debemos limpiar su boca o cara, y preguntarle si puede tomar líquidos. En caso de ser necesario, podemos realizar modificaciones de consistencia que faciliten la ingesta de los alimentos.