Casi un 60% de las personas mayores que llegan a Fundación Las Rosas viene de hospitales
Tienen el alta firmada, pero no tienen adónde ir:
Casi un 60% de las personas mayores que llegan a Fundación Las Rosas viene derivada de hospitales
Tras la alerta de la ministra de Salud, May Chomalí, sobre cerca de mil camas ocupadas en hospitales públicos por personas que ya tienen el alta médica, pero que no tienen adónde ir, Fundación Las Rosas aporta una cifra propia e inédita: más de la mitad de sus nuevos residentes fue derivado de hospitales; lo que conlleva una mayor responsabilidad y especialización en el cuidado para la tradicional institución benéfica.
La señora Susana pasó seis meses en un hospital después de recuperarse de un grave accidente cerebrovascular. Médicamente, ya no necesitaba estar ahí. Pero no había adónde ir ni quien la acogiera: su familia no tenía las condiciones para cuidarla. Durante ese tiempo vivió la angustia de no saber qué pasaría con ella, dónde viviría y quién la cuidaría en caso de recaer su salud. El miedo y la incertidumbre sólo se resolvió cuando las asistentes sociales del recinto hospitalario consiguieron un cupo en un hogar de Fundación Las Rosas, en la comuna de Independencia.
La historia de Susana no es la excepción: es el síntoma de una crisis que la ministra de Salud, May Chomalí, mostró en cifras ante el Senado: cerca de mil pacientes sociosanitarios ocupan hoy camas en hospitales públicos a lo largo de todo el país, sin tener necesidad; trabando el sistema y encareciéndolo para realizar más atenciones.
«En estos casos, hablar solo de abandono puede simplificar injustamente una realidad social más compleja. Muchas familias quieren cuidar, pero no pueden; no tienen recursos, el espacio físico, ni tampoco los conocimientos técnicos para hacerse cargo de una persona mayor que puede presentar enfermedades complejas como una demencia o falta de movilidad. Esta no es solo una crisis hospitalaria, es una crisis nacional de cuidados», explica Claudia Soto, Trabajadora Social y jefa de admisión en Fundación Las Rosas.
«Efectivamente, no basta con dar de alta a una persona mayor si no existe una red capaz de acogerla y cuidarla según sus necesidades. Cuando esa red no existe o colapsa, el hospital termina transformándose para la persona en la contención social disponible, pero no es lo óptimo. Es ahí cuando se releva la labor de acogida de instituciones como Fundación Las Rosas u otros ELEAM sin fines de lucro, para personas mayores necesitadas«, agrega.
La profesional añade que un 68% de los residentes de Fundación Las Rosas no cuenta con ningún vínculo familiar activo, enfrentando la vejez solo acompañados por las cuidadoras del hogar, los voluntarios y sus compañeros residentes.
Cuidados especializados
Recibir a una persona en esa situación implica mucho más que una cama: se requieren equipos especializados, medicamentos, apoyo en higiene, nutrición, movilidad y actividades recreativas; además de una infraestructura adaptada y acompañamiento permanente las 24 horas del día.
Para la Dra. Claudia Ríos, auditora clínica de Fundación Las Rosas, el cuidado de una persona mayor no es solo físico o médico, se requiere también una dimensión emocional, de salud mental e incluso espiritual, que son sumamente importantes. «Cuando las personas enfrentan la soledad, el abandono o la falta de un horizonte claro, las posibilidades de sufrir, por ejemplo, una depresión son muy altas. Por eso se requiere compañía, supervisión, regularidad en atenciones médicas y farmacológicas, y otro tipo de atenciones como kinesiología, fonoaudiología y evaluaciones psicológicas y actividades sociales, que resultan fundamentales pero obviamente van haciendo cada vez más especializado y costoso el cuidado que se requiere«, explica.
Para la doctora Ríos, una clave de todo este proceso es acoger el desamparo, tanto de la personas mayores como de su familia. «Cada año, Fundación Las Rosas acoge a más de 300 personas mayores derivadas desde hospitales. Sin embargo, nuestra capacidad es limitada; tenemos que seguir creciendo para ayudar a más personas. Actualmente contamos con 2.300 camas y aspiramos a alcanzar 3.000 cupos en los próximos años«.
«Para avanzar, necesitamos sumar apoyos públicos, privados y de la sociedad civil, impulsando más hogares, mejores normativas y financiamiento para la estadía en ELEAM. Esta alternativa no solo entrega cuidado y dignidad, sino que también resulta socialmente más eficiente que mantener camas hospitalarias bloqueadas«, finaliza la profesional.

