“NO DEJEMOS SOLAS A LAS PERSONAS MAYORES”
Fundación Las Rosas ante megaincendios
Los grandes incendios forestales desatados en el sur del país, dejan una vez más al descubierto la vulnerabilidad de las personas mayores ante situaciones de crisis, especialmente cuando no cuentan con redes de apoyo o se encuentran desvinculados de su entorno. El llamado es claro: “no los dejemos solos”.
Los incendios forestales que han arrasado con miles de hectáreas en las regiones de Ñuble y Biobío, con un lamentable saldo de víctimas fatales, nos hace recordar el drama que las personas mayores viven en circunstancias tan adversas como estas; especialmente si están desvinculados de su entorno, quizá incluso enfermos o con movilidad reducida ¿Cómo apoyarlos?
Desde Fundación Las Rosas, el llamado es a “no dejarlos solos”, tal como afirma el Jefe de Rehabilitación de la institución benéfica, Álvaro Catanzaro. “Es normal que las personas mayores sientan miedo e impotencia ante este tipo de catástrofes, pero también que les cueste pedir ayuda y que, por lo mismo, queden propensos a estados de angustia o depresión. Por eso es fundamental mostrarles cercanía, generar confianza y apoyarlos en todo lo posible para que puedan enfrentar la emergencia y luego reconstruir sus vidas”.
El profesional añade que lo primero es ayudarlos ante la necesidad de evacuación, especialmente a aquellos con movilidad reducida. Una de las principales preocupaciones de los mayores al evacuar es dejar sus casas. “Efectivamente este es un temor importante; ahí los vecinos deben tratar de mantener la interacción con ellos, darles tranquilidad, ayudarlos a evacuar o derivarlos a las autoridades pertinentes para resguardar su seguridad”.
La mejor forma de ayudarlos es escucharlos: “preguntarles por sus necesidades inmediatas, que pueden ser desde cosas básicas como ropa, agua, alimentos o medicamentos, hasta implementos tales como pañales, anteojos, una silla de ruedas o un andador para poder desplazarse. También está la posibilidad de contactarlos con algún familiar o amigo para que colaboren”, explica Catanzaro.
“En tragedias anteriores se han producido casos de personas mayores que, por ejemplo, no soportaron ver su casa quemada y cayeron enfermos de gravedad; por eso -insiste Catanzaro- hay que evitar el aislamiento, el desamparo o la exclusión social de las personas mayores”. La sugerencia para las siguientes etapas es “conversar con ellos y mantenerlos incorporados a los procesos de reconstrucción, prestando atención a sus necesidades y opiniones”, finaliza el especialista de Fundación Las Rosas.
