|
“El amigo fiel es refugio seguro, y el que lo encuentra halla un tesoro. El amigo fiel no tiene precio. El amigo fiel es remedio saludable, y los que temen al Señor lo encontrarán". (Siracides 6, 14-15)
|
Adriana Canales, residente de Fundación Las Rosas “Motivada por conflictos familiares entré a Fundación, y ahora –hace ya un año- estoy muy contenta aquí: ésta es mi casa. Me gusta el jardín, tengo mi pieza y la oportunidad de rezarle todos los días a la Virgen de las Rosas. Los ensayos en el conjunto folclórico, la gimnasia rítmica, las conversaciones con mis nuevas amigas y escribir ocupan mi día. En agradecimiento a Dios, le hice una oración: “Cómo quisiera que al final de mis días, llenos del amor que me has dado, pueda ver tu rostro y saber que perdonaste todos mis pecados. Me has entregado tanto en este hogar, gracias porque encontré esta gran familia que me ha brindado paz y amor”. Iván Valenzuela, periodista Canal 13 y Radio Cooperativa No disfruté mucho a mis abuelos; las dos que alcancé a conocer murieron cuando yo era chico y no tuve tiempo. Ahora los extraño. Claro, porque tuve suerte y conocí a la bisabuela de mis hijos, la abuela de mi mujer. Y ella me ha entregado tal vez el mejor de los regalos: su experiencia vital. Es una mujer que conoció el amor y es la matriarca de un familión. Sus historias son miles, sabrosas, llenas de sabiduría y, en un cierto sentido, iguales a las que vivimos nosotros en nuestra generación y probablemente iguales a las que vivirán mis hijos. Begoña Faúndez, Dama de Blanco Fundación Las RosasAlgo parecido, de otro cuño, pero parecido, me pasa con muchos profesionales con los que me topo a menudo y que me llevan mucha delantera. La vida, el trabajo, el amor, los hijos, el mundo. De todo eso, nuestros adultos mayores nos pueden enseñar. Necesitan que uno ponga de su tiempo, cariño y preocupación. Ellos, y los que los cuidan más directamente como Fundación Las Rosas, ponen el resto. “Cuando pienso en la palabra voluntariado y en lo que ha sido mi compromiso con los abuelitos estos ya casi 2 años, lo primero que pienso es en dar gracias. Me siento absolutamente conquistada por ellos, pensando en cómo antes mi vida era sólo "mi vida", girando a mi alrededor, siempre en "mis temas", sin conocerlos a ellos. La entrega de ellos hacia mí siempre es gigante, espontánea y sincera. Sin duda yo recibo mucho de ellos y los regalos espirituales que me dan son siempre luz para mi fe, reafirmación de sentir que cuando a ellos les sirvo, estoy sirviendo a Cristo y me siento más amada que nunca, más agradecida que nunca de este voluntariado”. Juan Pablo Rojas, “Amigo” de Fundación Las Rosas “Me siento identificado con la Fundación en hacer algo más potente por el prójimo en un mundo tan egoísta e individualista. Agradezco la oportunidad de ser Amigo de este proyecto. Son muchos aportes los necesarios para cambiarle la vida a un abuelo... pero lo que logran con uno sólo, ya le transforma la vida a un ser humano. Mi trabajo es muy absorbente, pero cuando llego a mi casa cansado y con hambre, pienso en que estuve "enderezando fierros" y me deja muchísimo qué pensar (soy ingeniero mecánico). No es que no agradezca el trabajo que tengo, pero la labor que realizan en la Fundación "cambia vidas” y hace que un anciano no pase más hambre ni frío, ¡eso es extraordinario!”. |




