En cada Hogar de Fundación Las Rosas se puede ver un hermoso altar del Señor de la Divina Misericordia, presencia del Amor de Dios entre nosotros. Esta imagen nos convoca a unirnos en oración a la Divina Misericordia, especialmente para el acompañamiento espiritual de los abuelos en su enfermedad, dolores y agonía. Los invitamos a conocer esta devoción que fue confiada por Jesús a Santa Faustina Kowalska, canonizada por S.S. Juan Pablo II el año 2000, y a unirse en oración con los 2400 abuelos de Fundación Las Rosas.
Rezo de la Coronilla de la Divina Misericordia:
Coronilla de la Divina Misericordia:
“Quienquiera que sea el que la rece, alcanzará gran misericordia en la vida y en la hora de su muerte”.
Esta oración a la Divina Misericordia, que se reza de la misma forma que un Rosario, fue indicada por Jesús a Santa Faustina Kowalska, canonizada por S.S. Juan Pablo II el año 2000. El Señor le confió el misterio de su Divina Misericordia, el cual ella escribió en un Diario. Él le encargó la tarea de pintar su imagen tal y como ella lo veía, y que al pie del cuadro dijera: "Jesús, en Ti confío"(Diario, 47).
Los rayos que salen del corazón de Jesús en esta imagen, uno rojo y el otro azul pálido, simbolizan la sangre y el agua que brotaron del corazón traspasado de Jesús en la cruz para el mundo entero "… como de una fuente desbordante de misericordia" (Diario, 367). Jesús dijo a Santa Faustina en distintas ocasiones: "El rayo (azul) pálido simboliza el Agua que justifica a las almas. El rayo rojo simboliza la Sangre que es la vida de las almas...". "Bienaventurado quien viva a la sombra de ellos, porque no le alcanzará la justa mano de Dios" (Diario, 299). "Por medio de esta imagen colmaré a las almas con muchas gracias, por eso, que cada alma tenga acceso a ella" (Diario, 570).
La Coronilla en el acompañamiento de la enfermedad, dolor y agonía
“Cuando recen este Rosario al lado del moribundo, me pondré entre el Padre y el alma moribunda, no como justo Juez, sino como Redentor Misericordioso” (Diario).
“Por el rezo de este Rosario, me complace dar todo lo que me pidan. Quien lo rece, alcanzará gran Misericordia en la hora de su muerte” (Diario).
"Cuando los pecadores recen este Rosario, llenaré sus almas de tranquilidad, y será feliz la hora de su muerte. No les afectará el temor. Mi Misericordia les amparará en esta última lucha" (Diario).
Rezo de la Coronilla de la Divina Misericordia
Por la Señal + de la Santa Cruz de nuestros + enemigos líbranos, Señor, +Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.
Al inicio del Rosario: Padre Nuestro, Ave María y Credo.
Luego en cada decena del Rosario:
• En el Padre Nuestro rezamos: "Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero".
• En las cuentas del Ave María rezamos: "Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero".
Al término del Rosario:
• Repetimos tres veces "Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero".
• Rezamos la jaculatoria “¡Oh Sangre y Agua, que brotaste del Corazón de Jesús como una fuente de Misericordia para nosotros, yo confío en Ti!”.
• Y decimos: Jesús, en Ti confío. Jesús, en Ti confío. Jesús, en Ti confío.
Finalizamos con una Salve:
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve; a ti clamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. ¡Ea! pues, Señora, Abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre, ¡oh clemente! ¡ oh piadosa! ¡Oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios para que seamos dignos de alcanzar las promesas y gracias de nuestro Señor Jesucristo. Amén.