Con gran expectación los chilenos esperábamos esta fiesta: 200 años de vida independiente dan cuenta de un país que se ha forjado en la fe y en el tesón de sus ciudadanos.
En este Bicentenario, uno de los grandes desafíos que tenemos como país tiene relación en cómo abordar la creciente población de adultos mayores para llegar a ser una sociedad que permita a muchos adultos mayores vivir una vejez digna, en el encuentro con el Señor.
En Fundación Las Rosas, nos impresiona constatar que en nuestros Hogares hay abuelos que estuvieron para el primer centenario de la nación. Hoy tienen más de 100 años y han sido testigos de grandes episodios de nuestra historia; albergan dentro de sí tradiciones, anécdotas, el testimonio de una vida cristiana basada en la oración de cada día y en el seguimiento de Jesús: ellos son la memoria que nos permite construir una identidad cristiana en nuestra patria; ellos nos dicen que Cristo es el camino.
Este valor incalculable delata la urgencia de asegurarles el cuidado y compromiso de estar cerca, de ser compañía, de brindarles nuestra amistad, pues los abuelos son el camino para generar riqueza y crecimiento para todos nosotros.
“¡Oh Virgen del Carmen!, abrid vuestro manto y cubrid con él a esta República de Chile de cuya bandera Vos sois la estrella luminosa”.
¡Feliz Bicentenario a todos!