|
“…el ser que va a nacer o el moribundo, quienes están completamente a merced de otras personas (…) sólo saben comunicar a través del lenguaje mudo de una profunda simbiosis de afectos”. S.S. Benedicto XVI
|
Salud En Fundación Las Rosas se realiza un esfuerzo constante por mantener y/o mejorar la calidad de vida de cada uno de los residentes y contribuir a que mantengan su autonomía e independencia por el mayor tiempo posible. Para ello cuenta con profesionales médicos, enfermeras, nutricionistas, kinesiólogos y terapeutas ocupacionales, que ayudan a prevenir las complicaciones en residentes con enfermedades crónicas y acelerar la rehabilitación, en algunos casos. Grados de dependencia Grados de Dependencia Envejecimiento Activo Desarrollando las Habilidades No valentes: necesitan ayuda para realizar todas sus actividades diarias (aseo personal, alimentación, vestirmenta, entre otras). Semivalentes: requieren asistencia para llevar acabo algunos quehaceres (caminar con burrito, . Valentes: tienen plena independencia física para ejecutar sus funciones del día a día. Valoración funcional de los residentes, según índice de Katz, al año 2010
En general, los adultos mayores tienen mucho tiempo libre y viven una rutina que no siempre es fácil de romper. La falta de ocupación y la poca motivación traen como consecuencia trastornos físicos y emocionales que deterioran la calidad de vida de la persona.
Si bien pueden tener cubiertas las necesidades básicas (alimentación, vivienda, salud), no siempre ocurre lo mismo con las sociales y las relacionadas con el espíritu. Tal como decía S.S. Juan Pablo I: “No basta el calor, la comida, hay un corazón; es necesario pensar también en el corazón de nuestros ancianos”. Durante el envejecimiento normal algunas capacidades cognitivas (como la velocidad de aprendizaje y la memoria) disminuyen de forma natural con la edad. Sin embargo, estas pérdidas pueden compensarse por un incremento de la sabiduría, los conocimientos y la experiencia. El envejecimiento activo pretende fomentar la participación social de los adultos mayores, lograr que la sociedad valorice la vejez no sólo por lo que son, sino también por lo que pueden hacer y lograr. Fundación Las Rosas promueve este concepto contribuyendo al desarrollo espiritual, físico y social de sus residentes, capacitándolos en distintas áreas que les permiten expresarse y relacionarse con el medio externo. El envejecimiento activo trata de ampliar la esperanza de vida saludable y la calidad de vida para todas las personas a medida que envejecen, incluyendo a aquellas personas frágiles, discapacitadas o que necesitan asistencia. Las políticas y programas de envejecimiento activo dan la posibilidad de afrontar esta etapa y conseguir: - Menos muertes prematuras. - Menor discapacidad relacionada con enfermedades crónicas de la ancianidad. - Mejor calidad de vida en la medida que se envejece. - Más personas que participen activamente en los ámbitos sociales, culturales, económicos y políticos - Menor gasto, debido a los tratamientos médicos y a la atención de salud. Además, estas políticas reconocen la necesidad de fomentar y equilibrar la responsabilidad personal (el cuidado de la propia salud), los entornos adecuados para las personas de edad y la solidaridad intergeneracional. Un estilo de vida activo mejora la salud física y mental, y suele favorecer los contactos sociales. El hecho de ser activas puede ayudar a los adultos mayores a mantener una mayor independencia posible, y durante más de tiempo. Desarrollando las habilidades Una importante herramienta que utiliza Fundación Las Rosas es la terapia ocupacional, orientada a los abuelos con o sin discapacidad, con el fin de ayudarlos a tener un desempeño satisfactorio en sus actividades diarias. Los residentes realizan talleres como manualidades, carpintería, lectura, computación, entre otros, lo que crea un sentido de pertenencia en los adultos mayores que participan, ya que en ocasiones realizan trabajos que son útiles para el hogar donde residen. Cada pequeño logro significa que podrán ser más independientes, haciéndolos recuperar la confianza en sí mismos y en sus capacidades, mejorando con ello su autoestima. La participación en los talleres es voluntaria, pero requiere de un constante trabajo de motivación que es realizado cada día por las monitoras de las actividades. Sin embargo, el esfuerzo bien vale la pena cuando se ven los importantes avances que logran los abuelos. |




