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“En el hogar es donde se aprende a vivir verdaderamente, a valorar la vida y la salud, la libertad y la paz, la justicia y la verdad, el trabajo, la concordia y el respeto y el amor característicos de la comunidad familiar”. S.S. Benedicto XVI
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En cada Hogar de Fundación Las Rosas se vive la misión de Cristo y se hace familia en una comunidad de vida y amor. Los abuelos se reconocen en su relación con Dios, con sus pares, en su valoración de sí mismos y la obra de la creación por medio del cuidado de jardines, pajaritos, acuarios, entre otros. Asimismo se busca la unión con la familia y con el prójimo, en un ambiente de sencillez, alegría y fraternidad.
En esta antesala del cielo, se les brinda acompañamiento espiritual para vivir la vida que les queda en unión con lo demás, compartiendo el sentido de gratuidad que significa no sólo el desarrollar sus habilidades en conjunto, si no también acrecentar la relación entre ellos mismos. En los 40 Hogares de la Fundación, se vive un espíritu cristiano de familia al mismo tiempo que se realizan distintas actividades que contribuyen a reforzar el aspecto cognitivo y motriz de los abuelos a través de talleres de manualidades, horticultura, artesanía, folklore, computación y carpintería, entre otros. En ellos resulta fundamental la interacción entre los abuelos y la colaboración que se genera entre ellos: los mantienen activos y les permiten descubrir nuevas habilidades. En su mayoría los talleres son realizados por Terapeutas Ocupacionales de la Fundación, quienes preparan cada actividad procurando que sea un real aporte para los participantes. La asistencia de los residentes es voluntaria. Asimismo, hay gimnasios terapéuticos donde con la ayuda de kinesiólogos, se rehabilita a los abuelos y se trabaja en disminuir su deterioro físico. En nuestros Hogares las habitaciones son compartidas, existiendo la posibilidad para matrimonios de contar con una pieza habilitada para dos personas. Periódicamente se realizan reuniones con los familiares y apoderados de los residentes, con el objetivo de mantenerlos integrados a la Fundación y al cuidado de sus abuelos. Ellos son una pieza determinante en el estado anímico de los adultos mayores, ya que cuando los visitan se sienten queridos y valorados. Su compañía y la de tantos voluntarios, permite que los abuelos se sientan integrados a la sociedad y vigentes, motivándolos a entregar su testimonio de experiencia y fe. |




