Hilando amor y recuerdos | María Lidia González – Residente Hogar de Chépica

Verla hilar con tanta dedicación y cariño resulta un regalo. A sus 94 años la señora María Lidia mantiene esta habilidad que aprendió de su madre, a muy temprana edad, y que hoy sigue practicando en sus ratos libres, en el Hogar Sagrados Corazones de Jesús y María, en Chépica, Región de O’Higgins.
Lleva poco tiempo en como residente de Fundación Las Rosas, pero con el cuidado y afecto que recibe a diario, la adaptación ha sido rápida:”Me siento muy querida acá”, nos dice. Madre de cinco hijos, oriunda de La Candelaria, sector al interior de los cerros de Chépica, dedicó su vida a la crianza de sus hijos y el trabajo con animales domésticos, como las ovejas, de las cuales extraía la materia prima para hilar amor y recuerdos.
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