“Un ejemplo a seguir” | Sonia Bravo. Auxiliar

SONIA BRAVO CARO va a cumplir 18 años sirviendo en Fundación Las Rosas. Comenzó como auxiliar general. El caso de Sonia es ejemplar. Hace unos años le detectaron cáncer de colon y a pesar de ello optó por trabajar después de obtener el alta, porque se “siente útil con los abuelitos que la necesitan.” “Desde que enfermé, he tenido el apoyo incondicional de las religiosas del Hogar. La caridad de ellas es inspiradora. Sentimos que somos una familia y cuando alguien está caído, todos nos empeñamos en levantarlo. Estuve 2 años esperando el alta para regresar al Hogar y fue allí donde percibí, invadida por la incertidumbre y la angustia, el afecto que se entrega en esta casa. Nunca me faltaron sus oraciones, nunca se terminó la esperanza.” Sonia vive entre la tristeza de ver como los abuelos se “van apagando” y la alegría de proporcionarle una mejor calidad de vida. Le duele su soledad, el abandono de sus seres queridos, pero le produce gran tranquilidad saber que siempre hay servidores día y noche para socorrerlos, acompañarlos y ayudarlos a su encuentro con el Señor. El ejemplo de Sonia nos confirma lo que hemos sentido reiteradamente en los diferentes hogares de la Fundación: que para consolar, hace falta descender y adecuarse a la situación del otro, porque solo el que comparte el sufrimiento, puede comprender la mente del que sufre y por lo mismo, consolarlo. Su proceso de maduración espiritual la llevó a contraer matrimonio el año pasado con quien había compartido 24 años de su vida y cuyo fruto son dos hijos de 23 y 13 años. Un anhelo que hace a Sonia sonreír con la esperanza de que pronto se convierta en realidad es poder “sacar a los abuelos a la plaza a tomar un helado”.

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